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Vargas Llosa presenta 'Travesuras de la niña mala', su primera novela de amor

El escritor peruano mezcla fantasía y "retazos de memoria" en su nueva obra

Mario Vargas Llosa siempre ha querido escribir una historia de amor, pero que rehuyera todo convencionalismo decimonónico. Ahora, a sus 70 años y con una impresionante trayectoria, ha cumplido su sueño con Travesuras de la niña mala, una novela que narra la relación tormentosa y enfermiza de dos amantes durante cuatro décadas, con el trasfondo de los tumultuosos cambios políticos y sociales que se vivieron en la segunda mitad del siglo XX en lugares como Lima, Londres, Japón o Madrid.

En su nueva obra, Vargas Llosa cuenta la historia de Ricardo, un adolescente de clase media alta limeño, del barrio de Miraflores, que desde que conoce a la chilenita, una niña de origen muy humilde, tiene su vida sentenciada. Tras una primera mentira, la chilenita desaparecerá de la vida de Ricardo, quien se hará traductor de la ONU en París. En la capital francesa volverá más tarde a encontrar a la joven, con otro nombre y camino de Cuba con intención de convertirse en guerrillera por interés. Esta cazafortunas seguirá su camino por Londres, Tokio y Madrid en encuentros y desencuentros con el protagonista, que hará del amor su forma de vida, su creación.

En Travesuras de la niña mala (Alfaguara), el escritor peruano ha refrescado su vida y experiencia y, con una mezcla de "un cincuenta por ciento de memoria y otro cincuenta de fantasía", ha creado un mosaico histórico con estas transformaciones que cambiaron la vida y la sociedad, en el que se desarrolla esta historia de amor, "fuera de toda la ideología romántica heredada del siglo XIX", precisa.

Nostalgia y fantasía

"Como en todas mis novelas, he pretendido mezclar realidad y fantasía y he volcado mi experiencia en la construcción de un contexto histórico", ha confesado el autor, quien descarta haber creado una novela "autobiográfica", aunque sí reconoce en ella algún tono "nostálgico" o ciertos apuntes de los "desgarros" o "exaltaciones" que acompañan a la experiencia amorosa.

En este sentido, Vargas Llosa consigue que el lector recorra de la mano de los protagonistas su azarosa y tormentosa relación y, a la vez, sea testigo de los cambios sociales y políticos de la segunda mitad del siglo XX: el Perú de los años cincuenta; el París de los sesenta; el nacimiento del movimiento hippie en el Londres de los setenta; el Japón de las finanzas, en los años ochenta o el Madrid de la 'movida'.

Una novela de amor de hoy, de erotismo, con encuentros, separaciones, sufrimientos, engaños, entrega, y también mucha verdad, y en la que Vargas Llosa, a modo de entomólogo, analiza minuciosamente la condición humana, como su gran admirado Flaubert en La educación sentimental, obra que se cita en la novela, entre otras muchas referencias literarias a las que alude el autor. Y es que la idea de novela para Vargas Llosa es "la experiencia totalizadora de la condición humana".

El amor, protagonista

"El amor es una experiencia muy compleja, un sentimiento compartido pero a la vez muy personal. Es algo muy íntimo que cada uno expresa de una manera y que tiene que ver con la personalidad de cada uno. Pero es una experiencia compartida porque todos los seres humanos han sido profundamente afectados, trastornados o enriquecidos por el amor en algún momento de su vida", dice. Una historia de pasión convulsa pero con la historia reciente detrás.

En Travesuras de la niña mala el autor utiliza el español limeño, con una construcción llana, transparente y directa, porque, según aclara, la forma de sus novelas "las determina la historia y en esta, la forma no está por encima del relato; no es el tema, como lo era en La casa verde". "Esta novela podría parecerse más a La tía Julia y el escribidor o a La ciudad y los perros, porque en ella también hay humor, que en cierta manera atenua los hechos dramáticos que se relatan, y porque el amor y el erotismo también aparecen. Pero es la primera vez -recalca- que el amor es el protagonista absoluto".