Un bajito con retranca
El actor Luis Cuenca fallece en Madrid a los 82 años
Su frágil figurita pinturera le hizo intervenir pronto en el cine, aunque con la modestia del segundón que sólo debe hacer gracia. Comenzó acompañando a Maruja Bustos (ojo al nombre) en Quiéreme con música, una de las comedias modernas con que el catalán Ignacio F. Iquino quiso aliviar los rencores de la posguerra. Tras otras colaboraciones, Luis Cuenca intervino en Las alegres chicas de Colsada (1984), homenaje a la compañía que le creó, de nuevo acompañando a Tania Doris, Carmen de Lirio y Helga Liné.
Hijo de cómicos de teatro, Luis Cuenca coqueteaba con el cine sólo por los dineritos que le aportaba, sin ocurrírsele que al final de su vida sería el medio que le iba a hacer realmente popular. Le gustaba contar que cuando le contrataron como figurante en Eugenia de Montijo (1944) trató de ocultarse tras un árbol para que su carita de veinteañero cachondón permaneciera inédita para la siguiente película. Seguramente se le quedó esa manía de pasar inadvertido porque en ninguna de sus películas ha intentado destacar más allá de lo que su papel exigía.
El joven cine español tuvo el acierto de recuperarle en 1995 (José Luis García Sánchez en Suspiros de España y Portugal), siendo desde entonces habitual en nuestras películas. Su imagen de abuelo de aire republicano, conocedor de los desastres de la guerra y de la paz, sabio y silencioso cuando no mal hablado, cautivó a viejos y jóvenes. La Academia de Cine le reconoció con un Goya por su trabajo en La buena vida (1997), de David Trueba, y otros hubiera merecido por sus interpretaciones para Antonio Mercero (La hora de los valientes), Enrique Urbizu (Cachito), Santiago Segura (Torrente), Felipe Vega (Grandes ocasiones) o Juanma Bajo Ulloa (Airbag), entre otros.
Las recientes series de televisión terminaron de revalidarle como actor popular: Farmacia de guardia, Ketty no para, Ellas son así o Cuéntame cómo pasó, por cuyo trabajo obtuvo el premio de la Unión de Actores el pasado año. Ha muerto mientras se está pendiente de que Soldados de Salamina pueda aspirar al Oscar: fue una de sus últimas películas.