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LITERATURA

Juan Marsé gana el Premio Nacional de Narrativa con 'Rabos de Lagartija'

La novela ya fue galardonada este año con el Premio Nacional de la Crítica

El escritor Juan Marsé ha ganado hoy el Premio Nacional de Narrativa con Rabos de Lagartija, una novela que recrea la posguerra y que transcurre en Barcelona entre 1945 y 1951. Este galardón reconoce a la mejor novela publicada en España en el año 2000.

El jurado que otorgó este premio, convocado por el Ministerio de Educación y Cultura y dotado con dos millones y medio de pesetas, estuvo presidido por el director general del Libro, Fernando de Lanzas, y formaron parte de él Luis González, subdirector general de Promoción del Libro y la Lectura; Luis Mateo Díez, ganador de la edición anterior, Antonio Muñoz Molina y Olga Gallego Domínguez.

Rabos de lagartija ya fue galardonada con el Premio Nacional de la Crítica este mismo año, circunstancia que ya se repitió el año pasado, cuando el escritor leonés Luis Mateo Díez se hizo con ambos premios por su novela La ruina del cielo.

Lourdes Otaegi Imaz, Isidor Cónsul Giribert, Gonzalo Santonja, Santos Alonso Fernández, Juan Bonilla Gago, José Carlos Llop, Javier Martínez Reverte y José Luis García Muñoz han sido igualmente vocales del jurado que ha fallado el Nacional de Narrativa correspondiente a 2001.

Alegría y sorpresa

Juan Marsé ha acogido con alegría y sorpresa la concesión del premio. Según Marsé, "a nadie le añarga un dulce", pero ha reconocido que no lo esperaba. "Nunca he pensado en la posibilidad de obtener premios cuando trabajo; no pienso en eso, así que siempre es una sorpresa", ha dicho.

Marsé ha anunciado que actualmente está trabajando en una novela y en un guión de cine. "La novela aún no tiene nombre y empieza a tener forma, y el guión de cine es una idea original mía que comenté con Fernando Trueba y su mujer, Cristina Huete, a quienes gustó y me propusieron ponerme a trabajar en ello", ha explicado.

Trayectoria autodidacta

Este Premio le llega a Marsé tras una larga y valorada carrera literaria que se inicio de forma autodidacta en 1960 con la novela Encerrados con un solo juguete que ya fue finalista en 1961 del Premio Biblioteca Breve, y a la que le siguieron una larga lista de títulos, premios y reconocimientos.

"Todo está ocurriendo como en un sueño congelado en la placenta de la memoria de un tiempo suspendido..." escribe Juan Marsé casi al comienzo de Rabos de lagartija, un tiempo que no es otro que el de su infancia; el de la posguerra española transcurrida en Barcelona.

"He querido, dijo el escritor al presentar su novela en mayo del 2000, aproximar esa época hasta hoy en día con el fin de hacer más cercana la historia, más cotidiana, más palpable, y para ello utilicé el presente en la narración como si las cosas acabaran de suceder. Me parecía que así hacía más próximo y más vivo el relato. De ahí la sensación de que el tiempo no ha transcurrido, de que está suspendido".

Verdades, mentiras, sueños y deseos se mezclan en la novela premiada, "una obra intensamente trabajada durante años, según ya dijo Marsé, y que cuenta una historia de penurias materiales, de vencedores y derrotados, de jóvenes que buscan la verdad en una época oscura y hermética.

Las otras dos finalistas del Premio, han sido La flecha del miedo, de Miguel Sánchez-Ostiz y Gorde Nazazu lurpean, de Ramón Saizarbitoria.

Escribir con el estómago

Nacido en Barcelona en 1933, Juan Marsé, de formación autodidacta, está considerado como uno de los escritores "que escriben con el estómago", con un lenguaje directo que huye de la "prosa sonajero" y con una carrera dedicada a la literatura, el periodismo y a la escritura de guiones cinematográficos.

Juan Faneca, verdadero nombre del novelista, incorporó a su vida el apellido de Marsé de la familia que le adoptó a raíz de la muerte de su madre en el parto, y cursó estudios elementales hasta los 13 años, cuando se empleó en un taller de joyería para ayudar a su familia, ya que el padre había sido encarcelado por militar en partidos de la izquierda catalana.

En 1959 se marchó a París, donde desempeñó diversos oficios, y en 1962 publicó su segunda novela Esta cara de la Luna; y ya en 1965 comenzaron los galardones al obtener el Premio Biblioteca Breve por Últimas tardes con Teresa. A ésta le seguirían La oscura historia de la prima Montse, en 1970; Si te dicen que caí, en 1973; La mucha de las bragas de oro, en 1978, Premio Planeta el mismo año.

Más adelante continúa su obra con Un día volveré, en 1982; Ronda de Guinardo, de 1984; Teniente Bravo, en 1987; El embrujo de Shangai, en 1993 con la que fue ya Premio de la Crítica, entre otros muchos, y La fuga del río Lobo, en 1996, hasta que llega la premiada Rabos de lagartija.